jueves, 29 de julio de 2010

Los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega y la Otredad en América.


*Un análisis en torno a la figura del Inca Garcilaso de la Vega y su obra "Los Comentarios Reales", tomando como tesis que el fin último de la obra es un proceso de asimilación a lo español en un contexto de una América Mestiza.Por Luis Felipe Caneo.


El fin de la Edad Media y el comienzo del Renacimiento no sólo significan el término de una época sino también un cambio de enfoque: desde un perfil geocéntrico a uno antropocéntrico, o sea, el paso de Dios como centro al protagonismo de la autoconciencia, de un ego, de un yo existo como categoría. Una realidad que permitió hacer una distinción entre el individuo[1] y el sujeto[2]. Un ser que tiene su propio espacio de acción, el cual se entrecruza con el camino de los otros, asumiendo de ésta manera una actitud activa frente al futuro que lo hace buscar el porvenir, una mejor calidad de vida. Una nueva actitud frente a la existencia, un descubrimiento del sujeto, que nos permite darnos cuenta del otro, de aquel individuo cuyas características son diferentes a las mías, es allí cuando hace su entrada el concepto de otredad: para reflejar las diferencias entre una y otra realidad.


Es en este contexto en el cual se inserta la obra “Los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega”, creada por un mestizo de sangre española e incaica, teniendo como temática narrar la historia sucedida en el Perú antes del arribo de los españoles a aquellos parajes. Un texto literario en donde se reflejan dos mundos que se unen originando uno nuevo: uno mestizo con un pasado incaico idealizado, legitimado a través de la asimilación de su historia a rasgos españoles, pero a su vez que busca diferenciarse mediante la exaltación de un pasado propio. Demostrar lo anterior será el objetivo de este ensayo.


El comienzo de una historia


Las primeras líneas de los “Comentarios Reales” comenzaron a escribirse el 12 de abril de 1539, día en que nació el hijo mestizo del Capitán Español Garcilaso de la Vega y de la Palla o Princesa Incaica Chimpu Ocllo, siendo llamado Gómez Suárez de Figueroa. Era un tiempo en que se sucedían las guerras civiles de los conquistadores y de ellos mismos contra la Corona por los deseos de centralización de parte de ésta última, concretada en la promulgación de las Leyes Nuevas de 1542.

Durante su infancia, Gómez Suárez estuvo en contacto con lo indígena mediante los lazos con la familia materna, pero durante su juventud se encontró bajo la impronta española. El inicio de una vida que le demostró la separación entre los dos mundos de sus padres. Producto de cédulas reales, el capitán Garcilaso se casó en 1549 con la dama española Luisa Martel de los Ríos. Su madre, ya con el nombre cristiano de Isabel, se unió con el desconocido Juan del Pedroche, quien no provenía del ámbito militar.

En el trascurso del mes de mayo de 1559 falleció su padre. Tiempo después, el 22 de noviembre de 1563, aparece bajo el nombre de Garcilaso de la Vega. Es el primer ejemplo de asimilación a lo español que se observa en su vida: un paso que representa el fin de una etapa con el término de la conquista como también del Tahuantinsuyo o del Incario en el Perú. Todo lo que le unía a la tierra que lo había visto nacer, ya había desaparecido, era hora de decir adiós y partir a España, como lo había presupuestado su progenitor. Cabe señalar que su madre murió en la década de los 70 del siglo XVI.

La Península Ibérica es el lugar que ve aparecer una de sus mayores obras, Los Comentarios Reales, fue publicado en el año 1608. El segundo tomo tendría que haber aparecido en 1614, mas las enfermedades del Inca dijeron lo contrario, muriendo el 12 de Abril de 1616, con 77 años de edad. Una vida de asimilación a lo otro que se vio ejemplificado en la obra reseñada.

Asimilación a lo español


Según el estudioso búlgaro Tvitzan Todorov, en su obra “La Conquista de América, el problema del otro”, son tres los ejes que pueden acontecer, por parte de los individuos, frente a lo otro: juicio de valor (es igual o inferior a mi), acción de acercamiento o de alejamiento en relación con lo otro (adoptar o asimilar los valores del otro) y finalmente conocer o ignorar la identidad del otro. En el caso de los “Comentarios Reales”, es posible de observar un proceso de asimilación a lo otro: aquí la lógica de asimilar la cultura local a lo otro es un medio de legitimación, pues se asocia lo propio con la nueva realidad nacida de la unión de lo español y lo indígena.

Es importante mencionar que la asimilación propuesta por el autor se da bajo un mundo de historia progresiva, dividiendo el tiempo en tres edades: la preincaica, la incaica y la de la llegada de los españoles. En ese sentido, su planteamiento se relacionada con los postulados del filósofo de la Edad Media, el italiano Joaquín de Fiore, quien propone tres edades: edad del padre[3], del hijo[4] y del espíritu santo[5].

La asimilación está presente en la obra en diferentes planos, como en el histórico a través de dos casos:


-Asimilación a lo clásico: Al comparar el Cuzco con Roma: “como natural de la ciudad del Cuzco que fue otra Roma en aquel imperio” (de la Vega, 8).


-Asimilación por criterio de autoridad: Al amparar su discurso histórico con la obra de los historiadores españoles: “en el discurso de la historia protestamos la verdad Della, y que no diremos cosa grande que no sea autorizándola con los mismos historiadores españoles que la tocaron en parte o en todo; que mi intención no es contradezirles, sino servirles de comento y glosa y de intérprete en muchos vocablos indios”[6] (de la Vega, 8). La cita anterior aborda un aspecto clave en la obra citada: dado a su conocimiento del lenguaje inca, puede entender y descubrir los secretos y estructuras de los pueblos de la América Prehispánica, pues sólo así puede llegar a la verdadera identidad del grupo humano. Cabe señalar que al categorizar sus escritos como glosa y comento de lo llevado a cabo por los peninsulares, no sólo está reconociendo que su información no es original sino la formación renacentista recibida durante su juventud, situación que le ha permitido valorar la cultura clásica.


En el plano político, las semejanzas no están ausentes tampoco. Tanto para los españoles como los incas el poder provenía de Dios, ser único, poder que llegaba al pueblo con la intervención de los intermediarios, sólo algunos tenían la capacidad de intervenir ante Dios. Un Estado Absolutista ejemplificado con los Reyes Católicos y los Emperadores Incas, una autoridad que se convertía en el último juez. Hay una valoración positiva del dominio sobre otros pueblos.

También, la asimilación está en el campo religioso al unir aspectos de la religión incaica y la fe cristiana, acción donde demuestra que si bien se integró a una mentalidad católica española no puede olvidar sus orígenes. Dos mundos que los une en un proyecto común: la cultura incaica y su religión son un estado previo al arribo del cristianismo. Es así como señala que los Incas, aunque adoran al Dios Sol, su Dios verdadero es Pachacamac, a quien considera como la deidad creadora del mundo, semejante al Dios Cristiano: una de las críticas que le hace Garcilaso a sus compatriotas es que no fueron capaces de llevar su sentir religioso, por decirlo de alguna manera, a un plano más elevado, al mundo de las ideas, parafraseando a Platón y el Mundo de las Ideas. Es dado a lo anterior que se le ha dado protagonismo al Sol y no a Pachacamac. El Dios que nos habla Garcilaso es un Dios mestizo, una abstracción universal lograda mediante la asimilación de los ritos de un pueblo con los del otro: “Tuvieron los Reyes Incas en el Cuzco una cruz de mármol fino, de color blanco y encarnado, que llaman jaspe cristalino: no saben dezir desde que tiempo la tienen” (Garcilaso, 69).

La influencia española en la concepción religiosa de Garcilaso es posible de ver en lo referido a las características de los hombres. Según él, el hombre está compuesto de cuerpo y ánima, siendo la primera inmortal y la segunda no, de hecho la denominan Allsacamasca[7]; creen en la otra vida y dividen el universo en tres mundos: cielo (Hanan Pacha), Tierra, (Hurin Pacha) y , por último, el Infierno (Cupaica Huacin).

En su afán de mirar la historia como un proceso con un afán progresivo, Garcilaso asimila mucho de los aspectos de su religión a la cristiana para hacer la diferenciación entre la primera edad y la de los Incas, en un mundo donde él como mestizo, si no se adaptaba a los patrones del Viejo Continente, era parte de ese otro con el cual los españoles lucharon desde el siglo XV con la expulsión de los Moros de sus territorios.

Representación en América y la realidad del otro

En los diversos procesos de representación, el proceso cognoscitivo que se realiza es de la relación del sujeto- objeto y no de la representación del objeto llevada a efecto por el sujeto. Una lógica de representación que permite la conversión de lo diverso en semejante, dando curso a una capacidad descriptiva y categorizadora: al aludir a la interacción entre el sujeto y el objeto se acota el campo de acción, por lo cual de unas variables eclécticas se pasa a tópicos precisos, que a la larga permiten un razonamiento más certero.

Un razonamiento que no se puede aplicar ante una situación desconocida, cuando los objetos sobrepasan las posibilidades de comparación y nominación, el actuar del sujeto, su mediación entre el objeto y la realidad, se transformará en decisiva. Una instancia donde mirar y leer los signos se convierte en una relación ambivalente de lo sabido frente a lo dado, de lo real frente a lo extra- real, teniendo en cuenta a los “semejantes a los nuestros” y los “distintos a los nuestros”: un ejercicio que da como resultado que el sujeto reinvierte los órdenes de la clasificación para así poder comparar Europa con los rasgos de las Indias, pese a que éste último lugar sea una encarnación de lo que ven los europeos, de una mirada euro- centrista, es decir, juzgar el nuevo mundo a partir de mi forma de vida. Un nuevo modo de actuar apoyado con la utilización de los tópicos literarios del Locus Amoemus (lugar ideal) y de lugar abundante, el primero nombra y el segundo renombra, el primero figura y el otro hiperboliza.

Un lugar ameno que es posible de graficar desde el ámbito de la perspectiva, de una mirada utópica; mientras el lugar de abundancia se lograr reflejar en el relato desde una visión de la hibridez. Un discurso que obliga a la invención de otro sujeto que le de, en definitiva, un cuerpo al texto que se está haciendo, que represente esa otra realidad que está siendo descubierta, en un escenario de abundancia.

Lo anteriormente expuesto, en relación a los “Comentarios Reales”, es posible de verlo en la obra ya citada. Al hablar de las tres edades[8], teniendo como protagonistas a los Incas y a los españoles logra que una realidad con múltiples temas se reduzca a un mundo con situaciones semejantes al categorizar lo que tiene alrededor, con lo cual puede el Inca Garcilaso escribir el ayer y hoy de su tierra, Perú. En cuanto a la relación entre el sujeto y el objeto frente a un mundo desconocido, de lo real y lo extra- real, vemos, como ya comentábamos en los párrafos anteriores, es posible de detectar un actuar de asimilación a lo español en diversas áreas, como la religiosa o la histórica. El Discurso de la Abundancia está en la obra mediante la narración de los diversos productos agrícolas tanto autóctonos como extranjeros, los de los peninsulares. El lugar ideal tiene su espacio con la idealización del Imperio Inca, el que, en su plan de conquista, llevaba a los pueblos sometidos la civilización, mismo argumento utilizado por los españoles para justificar su expansión geográfica.

Alejamiento de lo otro, idealización del pasado Incaico: proceso diferenciador

Si bien a lo largo de los “Comentarios Reales”, su autor, Garcilaso de la Vega, lleva a cabo una asimilación de la cultura incaica a la española, a la vez se realiza un proceso diferenciador de identidades con la idealización del Imperio Incaico. Un modelo discursivo personificado por el Imperio Incaico, en el que la historia es el medio mediante el cual el pasado glorioso se proyecta al porvenir reflejando en el gobierno y la sociedad ya reseñada el sueño moderno de una política superior, de excelencia, como realizado durante el período de los Incas.

Un alejamiento de lo otro, de lo español, que se ve es la diferencia que hace entre la crónica cierta y la falsa, la no verdadera por parte de Garcilaso: se puede hacer una crónica válida solamente si se conoce profundamente el objeto de narración, es decir, la cultura en cuestión, he allí la importancia que le da al lenguaje indígena y su correcta pronunciación. He aquí una ambigüedad, puesto que él dice su intención de construir un discurso histórico imparcial, pero al mismo tiempo da como requisito indispensable conocer la cultura de la que se va a hablar, quitándole así todo el valor a las crónicas españolas: una aparente contradicción que se puede explicar dado a que Garcilaso necesita legitimarse de quienes tienen el dominio de la cultura escrita, del saber: los españoles. El norte detrás de lo antes expuesto es lograr un mayor posicionamiento en una América Mestiza con miembros que necesitan lograr un reconocimiento pues ellos no son ni españoles ni indígenas, anhelo que podría transformarse en realidad justificando la conquista, bajo el argumento de que trae civilización: “The conquest of the Incas were justifiable because, as a result, the barbarians were separated from their unfortunate customs and were taught respectable ways” (Castien 106).Cree, en definitiva, que la conquista tanto de los Incas como de los Españoles es necesaria porque son pasos previos para el afianzamiento de la fe cristiana: una alusión a lo español como legitimación, en pocas palabras.

Conclusiones

A la luz de los antecedentes expuestos en el transcurso de este ensayo, hemos querido demostrar la asimilación que busca lograr el Inca Garcilaso de la Vega en su obra “Comentarios Reales”, bajo el prisma de una historia progresiva, dividiendo el tiempo histórico en tres edades: la preincaica[9] , la Incaica[10] y el arribo de los españoles: haciendo que la incaica sea una etapa antecesora de la española para así legitimarla. Pero, en forma paralela al proceso anterior, busca llevar a efecto un mecanismo diferenciador en relación a ese otro que lleva por nombre español, cuestión que puede hacer realidad llevando a sus raíces maternas, el Imperio Incaico, a un plano de la idealización, de una perfección absoluta que no reconoce influencias de otras culturas y cuyo plan expansionista no trae más que la “civilización” a los sometidos[11]: un deseo que se ve en el relato de la dinastía de los reyes incas y sus aportes a la naciente sociedad como también la diferenciación que hace entre la crónica verídica (conocimiento de la cultura que se va a retratar) y la falsa (conocimiento iniciático del pueblo que se va a hablar).

En definitiva, los “Comentarios Reales” son una obra del siglo XVII donde hay espacio para las sumas, para las realidades distintas, tanto de la madre como del padre, de los naturales y de los peninsulares, de las lenguas y objetos del Nuevo y Viejo Continente. Es el marco donde sobresale el nuevo protagonista de la pluralidad, el mestizo, quien le da, en la actualidad, el rasgo tan característico a nuestra América Morena. El resultado final es una metra otredad, o sea, la marginación del subyugado, las que son construidas por Garcilaso en relación con el acto-espacio que le tocó vivir.


Fuente Primaria:
- De la Vega Garcilaso. Comentarios Reales de los Incas. Edición al cuidado de Ángel Rosenblat y prólogo de Ricardo Rojas. Tomo I y II. Buenos Aires: Emecé Editores, 1945.

Citas:
- De la Vega Garcilaso. Comentarios Reales de los Incas. Edición al cuidado de Ángel Rosenblat y prólogo de Ricardo Rojas. Tomo I. Buenos Aires: Emecé Editores, 1945. Página 8
- De la Vega Garcilaso. Comentarios Reales de los Incas. Edición al cuidado de Ángel Rosenblat y prólogo de Ricardo Rojas. Tomo I. Buenos Aires: Emecé Editores, 1945. Página 8
- Castien Daniel g. El Inca Garcilaso de la Vega. New York: Twayne Publishers. Inc. 1969.

Bibliografía:
-Cox Carlos Manuel. Utopía y realidad en el Inca Garcilaso. Lima: Universidad Nacional de San Marcos. 1965.
-Majfud Jorge. “Mestizaje cosmológico y progreso de la historia del Inca Garcilaso”. Revista Ibeoroameriacana de Filosofía, Política y Humanidades. Año 9. Número 18. Segundo Semestre del 2007.
- Manzo-Robledo Francisco. “La Metra otredad en Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la vega”. Revista Espéculo: estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid.
- Todorov Tzvetan. La Conquista de América y el problema del otro. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores. 2005.
-Ortega Julio. El Inca Garcilaso y el Discurso de la Abundancia. Revista Chilena de Literatura. Número 32. Universidad de Chile.1988.


Notas al pie de página

[1] Un ser enajenado, aislado del resto
[2] Relacionado con una especie de red social
[3] Período que va desde la creación hasta el nacimiento de Cristo, cuyos rasgos esenciales son miedo al castigo y predominio de los profetas.
[4] Se inicia con el nacimiento de Cristo, con un protagonismo de un sentimiento de fe. Destacan los sacerdotes.
[5] Comienza con el Milenio, domina la fraternidad de Cristo. No habrán guerras
[6] En cada una de las citas hemos dejado la ortografía original del texto, es por eso que verán palabras como dezir en vez de decir.
[7] Tierra animada en su significado.
[8] Las cuales son la Preincaica, la de los Incas y la de la llegada de de los españoles.
[9] Predominio de la irracionalidad.
[10] Como sinónimo de buen gobierno
[11] Este es uno de los puntos que critica los especialistas a Garcilaso de la Vega, al omitir las influencias que experimentó el Imperio de los Incas con el aumento de su tamaño y la anexión de territorios con realidades culturales diferentes. Una visión que a nuestro juicio refleja no entender el fin de la obra, idealizar un imperio para así lograr un reconocimiento a los mestizos, situación que sería inverosímil si se destaca la influencia de otros pueblos.

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